viernes 13 de noviembre de 2009

14 de Noviembre - Día mundial de la diabetes

Se conmemora en homenaje a Frederik Grant Banting, quien nació el 14 de noviembre de 1891. Este gran fisiólogo, junto con Charles Best, logró aislar por primera vez la insulina en 1921. Gracias a este hallazgo la diabetes pasó de ser una enfermedad mortal a ser una enfermedad controlable.

En la actualidad, todos los años se realizan alrededor del mundo campañas durante este día
para divulgar sus síntomas, explicar sus causas y tomar conciencia de esta afección que afecta a millones de personas.

En 2007, andaba por la ciudad de Buenos Aires, más precisamente caminando por avenida de Mayo, en pleno centro porteño, cuando al cruzar la 9 de julio veo el Obelisco de color azul. Era setiembre de 2007 y el Obelisco estaba de esa forma como celebración al día mundial de la diabetes. Alrededor del globo muchos edificios simbólicos se visten de azul con este fin.

Se pueden encontrar todos los detalles en http://www.worlddiabetesday.org

Aquí algunos de los póster que presenta este sitio para los cuidados y divulgación de la diabetes:






- Frodo

miércoles 20 de mayo de 2009

Esfuerzos Programados

En este último año y medio, abordé un nuevo hobbie. Comencé junto a un amigo a correr. Running. Desde aquel comienzo, donde correr 5km seguidos era una hazaña, hasta ahora donde correr 5km es una entrada en calor. El entrenamiento sostenido regula notablemente los niveles de glucosa en sangre durante el día. Permite comer "dulces", muchos hidratos en general.

Entrenamos para medio fondo. Carreras de 5, 8 o 10km. De una duración de no más de 50 minutos.
Si bien estas carreras consumen bastantes calorías, no tengo que tener ningún cuidado especial, ni gran modificación en mi esquema de insulina.

Sin embargo, este año nos animamos a más. Nos anotamos en la media maratón. 21km sin parar. Más de 1 hora y media de ejercicio. Esto sí es diferente. Haciendo entrenamientos de 15 o 18km noté que difícilmente podría llegar a correr esa distancia sin ingerir alimentos, la acción de la insulina lenta haría, de otra forma, caer en una hipoglicemia.

Mi esquema de insulina es:
NPH: 22-24 U a la mañana, UltraRápida: 5-6 U luego del almuerzo y NPH: 22-24 U a la noche.
Este esquema no es apropiado para tal competencia. Para poder manejar el asunto consulté con mi médico endocrinólogo y me sugirió:

  • Controlarme en ayunas. (2hs antes de la carrera)
  • Desayunar abundante.
  • Colocarme algunas unidades de UltraRápida.
  • Controlarme antes de largar la competencia. (15' antes)
De esta manera no tendría insulina actuando durante la competencia, disminuyendo el peligro de una hipoglicemia durante este largo período de exigencia.
Hice un par de veces el ensayo antes de la maratón para ver cuantas unidades necesitaba para la ingesta propuesta. La verdad resultó de maravilla. No tuve ningún problema durante la competencia.

Siempre existe la manera de resolver estos vericuetos. Con las diferentes opciones de insulina actual sólo es cuestión de analizar un poco la situación nueva a enfrentar y proponer una manera de no correr riesgos. Siempre consultarlo con el médico especialista y realizar ensayos previos al momento de exigencia.

-chafas-

miércoles 17 de septiembre de 2008

Primer Década y un cuarto de siglo

Hace 10 años que mi vida cambió. Hace 10 años que no sólo me cepillo los dientes a levantarme.
Si lo he padecido, obvio que sí. Pero no ha sido una mala década.
Por fuerza, pero para bien, he cambiado muchas malas costumbres. A lo largo de estos años he llevado una vida sana, de buena alimentación, ejercicio y poco sedentarismo.
He conocido a una gran persona, mi médico de cabecera. No sólo me ha llevado por la buena senda ante mi problema sino también me ha dado muy buenos consejos de vida, siendo un gran apoyo para cualquier necesidad.
En pocos días estoy cumpliendo 25 años. Ya soy un adulto, lo sé. Era un adolescente en plenitud cuando todo esto comenzó. La vida transcurre y hay que aprovecharla. Estoy en un momento de inflexión. No sé bien por qué ahora. Ya hace un año que me recibí, ya arranqué a trabajar y pasé por todos esos "sucesos" que hacen pensar habitualmente en inflexiones.
Sin embargo, es ahora que estoy parando el transitar. Estoy asomando la cabeza y viendo donde estoy y para donde me estoy dirigiendo.
Son números bien bonitos, súper redondos. En 5 más tendré 30 con media vida de buenos hábitos.
Será otro buen momento para ver como anda el rumbo y hacer los ajustes pertinentes al timón del barco, justo como los estoy haciendo ahora.

-chafas-

jueves 28 de agosto de 2008

Diabetes en la oficina


Llega, todo llega. Pasa la facultad y es tiempo de trabajar. El ámbito, la oficina.
Sedentarismo puro. Más de ocho horas sentado, eso es bastante.
Ingresar a un trabajo de tiempo completo trae bastantes "complicaciones". Cambio de hábitos obligados, que hay que aprender a controlar para ajustarse al nuevo estilo de vida.
El estarse tanto quieto, con algo de estrés me trajo desniveles que aún hoy tengo y aprendo a manejar.
Pero éste es sólo una parte del problema. Los desarreglos y las tentaciones están a la orden del día, al alcance de la mano. Siempre existe alguna "excusa" por la cual traer medias lunas, o algún dulce para matar el hambre. Como a todos nos pasa, es difícil no romper la conducta y dejarse llevar. "Me como uno solito". En fin, termina ganando la tentación.
Es todo un tema poder evitar caer en el pecado. Algunas cosas que son útiles es llevarse tentenpiés "saludables", comerlos cuando los otros comen lo prohibido. Alejar de la vista, en lo posible, el objeto de tentación. Estas son algunas cosas que me han resultado. Mucha voluntad y a cuidarse.

viernes 22 de febrero de 2008

Malabarismos

Uno se encuentra en casa, haciendo su vida, el día a día. Sabe a grandes rasgos que va a ser de su día. Tiene todo a mano. El medidor de glucosa, insulinas, etc. En fin, lo habitual para el común de nosotros.
Sin embargo, don Murphy o el destino pueden sacarnos de esta tranquilidad y poner a prueba todo nuestro ingenio, poder de análisis y autocontrol.
Les paso a contar dos anécdotas que me han sucedido hace no mucho tiempo. Ninguna trajo mayores inconvenientes, pero si algo de angustia y preocupación.

La primera situación es la "menos grave". En mi antiguo trabajo, habituaba llevar mi comida para almorzar. También, obviamente, mis elementos de control e insulina. Llega la hora del almuerzo, ingiero mi comida y al momento de querer colocarme la insulina resulta que mágicamente la aguja había perdido su filo. Increíble. No había forma de que pinchara en lo más mínimo. Hacía poco había adquirido estas nuevas agujas super pequeñas y no entraba en mi imaginación que de un día para otro pierda totalmente su filo.
Bueno, ¿qué hago entonces? Tengo la insulina pero no me la puedo suministrar. Que fea sensación.
Estaba obnubilado, ni idea de como resolver la situación. Por suerte lo comenté con la gente del trabajo, las chicas de administración y sencillamente me dijeron: "andá a comprar una a la farmacia". Wow, que sencillo. Fui a la farmacia y tenían. Moraleja: 1° tener agujas extras, 2° tener una farmacia cerca.

La otra anécdota fue diferente. Tenía que ir por asuntos laborales un día a Buenos Aires. Salí, por ejemplo, un martes a la tarde para estar el miércoles a la mañana en una reunión. Me quedaba a dormir en la Capital. Armo el bolso con la ropa, el medidor, y supuestamente todo lo debido.
Cuando estoy casi por llegar a destino noto que sólo había llevado la insulina ultrarápida. En el estuche sólo estaba ese pen. Mi mente no tenía recuerdos de por qué no había guardado la NPH. La cuestión es que en mi esquema de insulinas, tengo dos grandes aplicaciones de NPH, una por la mañana y la otra por la noche. De la ultrarrápida una pequeña dosis al mediodía luego del almuerzo. Desesperación. No, no llegó a tanto. Pero si mucho análisis. ¿Cómo proceder sólo con la insulina ultrarrápida? Fue un real incordio. Muy difícil de lograr armar un esquema de la galera. Es sabido que es preferible (por un día) tener los niveles algo altos que muy bajos. Así que con muchos controles, experiencia y algo de cuidado logré manejar la situación. Fue una estadía poco amena, mi mente estaba muy preocupada por los niveles de glicemia.
Moraleja: No se olviden las insulinas. Más que obvio, pero puede suceder.

Crónicas de un insulinodependiente.

-chafas-

domingo 27 de enero de 2008

Sólo diez dedos

Controles, controles y más controles. Eso es, pinchazos, pinchazos y más pinchazos. Pobres de nuestros dedos.

Durante todos mis años de diabético he tratado de cuidarme lo más que pueda los dedos de las manos. Cada vez que uno se tiene que hacer una medición del nivel de glucosa se debe de pinchar al menos una vez el dedo. Digo al menos, porque a veces uno se pincha mal y no sale suficiente sangre, me ha pasado. ¿Cómo hacer entonces para no tener tan marcados los dedos?



¿Cuáles son los problemas más frecuentes?
Hay gente que sólo utiliza un dedo para pincharse. Por ejemplo un pulgar. Si uno utiliza este método no existe forma alguna que ese dedo no pierda sensibilidad y quede hecho un queso gruyere.

Hace algún tiempo ya, solía elegir sólo entre los tres dedos del medio de ambas manos (índice, medio y anular) teniendo obviamente seis dedos para elegir. Ya podemos ir haciendo descansar un poco más cada dedo entre control y control.

Ya ahora no utilizo sólo seis dedos, agregué hace un tiempo pulgar y meñique. Ahora sí que no tenemos más dedos para elegir. Pero para seguir ganando zonas elegibles para pinchar podemos pensar lo siguiente. Si pensamos que cada dedo se puede dividir en tres "zonas" para pinchar, al medio y a ambos costados, tendríamos ya 30 posibilidades para ir rotando los pinchazos. Lo difícil es ahora acordarse de un orden para no ir repitiendo las zonas.
Por ejemplo, lo mejor mi modo de ver sería pincharse una vez en cada dedo de un lado, al completar los diez dedos, volver al primer dedo y pincharse al medio y así sucesivamente. Esta rotación disminuye la repercusión sobre viejos pinchazos.

No he conseguido aún una mano como la de la foto para hacerme los controles.

domingo 20 de enero de 2008

¿Quién te ayuda?

Al debutar con la diabetes a los 14 años, sin duda que uno tiene una gran dependencia de sus familiares para afrontar la situación. Este fue mi caso. Mi gran apoyo del día a día fue mi madre. Aquella que sospechó de los síntomas y evitó el coma diabético.

Sin duda que la relación madre-hijo cambia debido a la enfermedad. A partir del hecho, el miedo, la incertidumbre llevó a una sobre protección. Entrado en la adolescencia es difícil lidiar con las libertades y las restricciones que la enfermedad, o la opinión de tus padres trae. Se generan roces y lazos, una relación tirante por momentos y amena por otros. Ambos aprenden, experimentan, se equivocan, se frustran, se enojan.

Duras peleas se suceden, diferentes formas de ver las cosas traen sobresaltos. Glucemias altas alteran el humor, impedimentos impuestos, recomendaciones mal vistas, malos entendidos. No es fácil. Uno siempre tiene una visión parcial de las cosas y es luego que empieza a reflexionar y a entender lo que sufre una madre por su hijo.

No se cierren, aunque sea difícil saquen sus miedos, sus broncas afuera. Traten de no dañar a quien los ayuda, él no tiene la culpa de lo que nos pasa. Está tratando de darnos apoyo.

-chafas-